Luego de un año sin escribir una palabra, solo solo aquí, han pasado infinidad de cosas...
De sentir que mi vida no tenía rumbo, la vida, el destino, o llámale tú como quieras, le puso uno. Un trabajo que me gustaba, pero era ya dañino, lo solté; me decidí a irme, creyendo que tendría otra oportunidad. Pero la vida a veces da la vuelta, dice mi mamá que "quieres hacer reír a Dios... cuéntale tus planes". Yo me fui de mi extrabajo con la firme convicción que era lo mejor (y lo era), creyendo que tendría una oportunidad más, pero tres semanas después, me despiden con argumentos vacíos y sin sentido. Cerca de 30 personas fuimos despedidas ese día.
Miento si digo que fue fácil para mí procesar todo aquello, porque si algo me caracteriza (o yo lo hago) es mi éxito académico y laboral. Imagínate que de repente todos tus sueños y planes se vengan abajo, luego de haber puesto todas tus esperanzas en una cosa. Con depa nueva, mudanza, gato nuevo, me despiden. Me deprimí al menos 1 mes, me di las vacaciones que no había tenido en 3 años. Fui a Vallarta, a Ciudad de México a Cuernavaca.
A casi seis meses de ese percance, mi vida parece tranquila, no aburrida, llena de alegrías, momentos memorables (buenos o malos). Llena de energía y sobre todo organizada. Todo lo que he vivido me ha ayudado a ser ahora quien soy, y cada sía me construyo, me renuevo y aprendo. Tenemos una capacidad de aprendizaje y adaptación muy grande. Y hoy mi vida, es diferente, y estoy muy agradecida con ello, solo sigue seguir aprendiendo.
Comentarios
Publicar un comentario